Los suplicantes en el Evangelio de Marcos

El Evangelio de Marcos se nos presenta en la forma de un drama. De hecho, hay una obra de teatro basada en el Evangelio de Marcos que se llama Experimento Marcos. El éxito de dicha obra tiene mucho sentido porque el Evangelio mismo contiene muchas características dramáticas, entre las cuales: diferentes escenas, diversos personajes, conflicto, protagonista y lugares variados.

Ya que el Evangelio cuenta con estas características dramáticas, no es de sorprenderse que el escritor Marcos nos presenta a un grupo de personajes en específico que nos ayuda a los lectores a considerar nuestra respuesta a Jesús. El grupo se llama los suplicantes. (Hay una introducción a este tema en la Unidad 3, página 35 del texto de estudio Nuevo Testamento 1.)

¿Quiénes son los suplicantes?

Los suplicantes son individuos, personajes secundarios, quienes interactúan con Jesús. A veces Marcos identifica el nombre de la persona y a veces son anónimos. Muchas veces el suplicante aparece cuando Jesús está interactuando con otro grupo de personas, como los discípulos, los líderes religiosos o una multitud.

Los suplicantes tienen cuatro características esenciales:

  1. El suplicante tiene una necesidad y muchas veces es una necesidad extrema y/o urgente.
  2. El suplicante es incapaz de ayudarse a sí mismo.
  3. El suplicante busca la ayuda de Jesús porque él tiene el poder para saciar la necesidad.
  4. El suplicante tiene fe en Jesús.

Por ejemplo, en el capítulo 5, Marcos les presenta a sus lectores una mujer que tiene las cuatro características de un suplicante:

 

¿Cuál es la función de los suplicantes?

La función principal de los suplicantes es de destacar su respuesta a Jesús en contraste con la de las demás personas a su alrededor. Normalmente esas personas son los líderes religiosos, una multitud/gente de esa región, o los discípulos. Con frecuencia la respuesta de esas personas frente a Jesús es de miedo, ira, oposición o malinterpretación. Al contrario la respuesta de los suplicantes es de fe, porque conocen quien es Jesús.

Por ejemplo:

Marcos 5
Las personas (la gente de esa región): y comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos. (5:17)
El suplicante (la mujer): Si tocare tan solamente su manto, seré salva. (5:28)

Marcos 8
Las personas (los fariseos): Vinieron entonces los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole señal del cielo, para tentarle. (8:11)
El suplicante (el ciego): Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase. (8:22)

Marcos 10
Las personas (los discípulos): Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. (10:37)
El suplicante (Bartimeo): Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí. (10:47)

Por tanto, por medio de su presencia en el Evangelio y su respuesta a Jesús, los suplicantes provocan una pregunta en la mente de los lectores: ¿cuál debe ser mi respuesta a Jesús?